600 millones de personas están expuestos a una de las consecuencias del cambio climático

- La Dra. Jennifer Denisse Ruiz Ramírez, profesora investigadora de la Universidad de Quintana Roo refirió que los asentamientos urbanos y turísticos están expuestos a inundaciones

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600 millones de personas están expuestos a una de las consecuencias del cambio climático
Con el fin de adaptarse al aumento del nivel del mar, los asentamientos costeros tanto urbanos y turísticos, deben elaborar un diagnóstico sobre sus capacidades para resistir, asimilar, adaptarse y recuperarse ante las consecuencias del aumento del nivel del mar, sugirió la experta.
2019-08-07
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“Cerca de 600 millones de personas que viven en una franja costera de menos de 10 metros sobre el nivel del mar están expuestos a sufrir consecuencias del cambio climático como las mareas y los tsunamis”, advirtió la Dra. Jennifer Denisse Ruiz Ramírez, profesora investigadora de la Universidad de Quintana Roo y especialista en ciencias marinas, biodiversidad bentónica, ecología y manejo de recursos acuáticos, cambio climático, resiliencia y adaptación.

“El nivel del mar se modifica por diversos fenómenos que ocurren en distintas escalas de tiempo. A nivel local, los cambios son el resultado de una gran variedad de fenómenos, como las mareas, las corrientes costeras, los nortes, las tormentas tropicales, los tsunamis, los movimientos verticales de la corteza terrestre o elevación/subsidencia”, abundó.

La modificación en el nivel del mar también se debe a cambios no uniformes en la temperatura y está relacionado con modificaciones en la circulación oceánica, la presión atmosférica, incluidos los relativos al cambio climático como la expansión térmica y el deshielo de los polos.

La combinación de oscilaciones espacio temporal como el fenómeno El Niño, la Oscilación del Atlántico Norte y la Multidecadal Atlántica, también influyen las variaciones del nivel del mar, explicó.

Para estimar estos cambios en el nivel medio del mar, se requieren datos de largas series de tiempo ya que muestran variaciones interanuales y decadales (periodos de 10 años) lo que permitirían conocer su tendencia y podría ofrecer predicciones más precisas en cuanto a su incremento.

“Asentamientos urbanos y turísticos en línea de costa están expuestos a una de las consecuencias del cambio climático, como es el aumento del nivel del mar, ya que acelera los procesos de erosión y pérdida de grandes extensiones de playa, modificando drásticamente la línea costera”, dijo.

La importancia global de las zonas costeras y las pequeñas islas en términos de valores ecológicos y socioeconómicos es ampliamente reconocida, ya que contienen algunos de los recursos más diversos y productivos del mundo, que incluyen extensas áreas de ecosistemas complejos y especializados, tales como manglares, arrecifes de coral y pastos marinos, que proporcionan un recurso significativo del volumen de producción de alimentos en el mundo.

Además, estos ecosistemas son el soporte de varias actividades económicas, incluyendo pesquerías y acuacultura, turismo, recreación y transporte.

“Sin embargo, en décadas recientes, muchas áreas costeras han sido fuertemente modificadas e intensivamente desarrolladas, lo cual incrementa su vulnerabilidad a la dinámica natural costera y a los impactos del aumento del nivel del mar”, explicó.

La Dra. Jennifer Denisse Ruiz Ramírez destacó que afortunadamente existen esfuerzos a nivel mundial impulsados por el IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático), para generar y entregar información actualizada de parte de la comunidad científica (a través de reportes técnicos), que sirva de base para el monitoreo del cambio climático y sus posibles impactos en diferentes áreas geográficas.

“El reporte tiene como fin de que cada país sea consciente de las consecuencias sociales y económicas que podrían producirse por esos impactos y las posibles estrategias y medidas de adaptación a corto, mediano y largo plazo que puedan adoptar para su propio beneficio”, mencionó.

Para contrarrestar los efectos, es necesario conocer las características particulares de cada sitio, comunidad, isla o país costero; después empezar a generar información base (si es que no existe) y luego, llevar a cabo monitoreos periódicos para conocer los cambios y fluctuaciones en el medio.

“De manera general se puede contrarrestar el cambio climático con la restauración y conservación de los arrecifes coralinos, pues disipan la energía del oleaje y reducen la altura de las olas provenientes de las tormentas, además de suministrar sedimentos (arena) a las playas; con la restauración ecológica y reforestación de los manglares, ya que se pueden desarrollar en corto plazo, estabilizar las zonas costeras y proteger contra la erosión y el oleaje; protegiendo las dunas costeras y su vegetación natural, ya que cumplen una función similar a los manglares; evitando la modificación del perfil de la costa o la modificación de los patrones de circulación de las corrientes alineadas a la costa, pues repercute negativamente en el balance natural de las playas”, explicó puntualmente.

Con el fin de adaptarse al aumento del nivel del mar, los asentamientos costeros tanto urbanos y turísticos, deben elaborar un diagnóstico sobre sus capacidades para resistir, asimilar, adaptarse y recuperarse ante las consecuencias del aumento del nivel del mar, y trabajar de manera conjunta todos los sectores y en los tres niveles de gobierno, para enfrentar de la mejor manera posible tales impactos, tanto para el bienestar de los seres humanos, como de los ecosistemas en general.

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