Guardianes de la selva: el arte de pescar en el corazón de los cenotes mayas de Quintana Roo

Investigadores de la academia de Biología presentan –a través de un ensayo-- una mirada casi íntima a la pesca ancestral en cenotes y lagunas

20 febrero 2026
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A las dos o tres de la mañana, cuando el resto del mundo aún descansa bajo el cobijo del sueño, en las comunidades mayas de Quintana Roo se encienden las primeras linternas.

No es el inicio de una jornada laboral común, sino el comienzo de un rito de resistencia y supervivencia que conecta el presente con un pasado milenario. Estos hombres no buscan grandes cargamentos para vender en los mercados turísticos, sino el sustento directo para sus familias.

La pesca en cenotes y lagunas es, ante todo, un acto de amor y responsabilidad hacia el hogar, realizado en el corazón de una selva que exige respeto y conocimiento para ser navegada.

Así lo narran la Dra. Martha Gutiérrez Aguirre y el Dr. Adrián Cervantes Martínez, ambos profesores investigadores adscritos a la División de Ciencias Multidisciplinarias Cozumel, de la academia de Biología, quienes presentan un estudio donde se subraya que la pesca artesanal en agua dulce es un pilar de la identidad maya de Quintana Roo.

"Pesca artesanal de los pobladores mayas en cenotes y lagunas de Quintana Roo: Una visión el de campo", es el nombre del ensayo que forma parte del libro “Un mar de retos y oportunidades en la pesca artesanal mexicana. Ensayos de divulgación”, editado por Minerva Arce Ibarra, Silvia Salas, Francisco Arreguín Sánchez y Miguel Cabrera, bajo el auspicio de la Fundación Global TBTI (TBTI Global), organización no gubernamental registrada con sede en Bangkok, Tailandia.

El viaje –destaca el texto-- comienza sobre dos ruedas, en motocicletas de bajo cilindraje que serpentean por senderos estrechos y polvorientos. Los pescadores recorren kilómetros de selva profunda, desafiando la oscuridad y los sonidos de la naturaleza que despierta. Esta primera etapa del trayecto es crucial para ganar tiempo al implacable sol del mediodía, que en estas latitudes no perdona a quien se queda rezagado. Cada bache y cada rama en el camino son conocidos por estos navegantes terrestres, quienes han trazado estas rutas a través de generaciones de trabajo compartido en la espesura del monte.

Sin embargo, llega un punto donde las máquinas ya no pueden avanzar y la selva se vuelve una muralla de vegetación y agua. Es aquí donde comienza la verdadera prueba de resistencia física, pues los pescadores deben bajar de sus motos y emprender caminatas que pueden durar hasta cinco horas. Cargando sus arreos y con la mirada fija en el horizonte verde, atravesando zonas inundables y terrenos pantanosos que pondrían a prueba a cualquier atleta. Es un esfuerzo silencioso, marcado únicamente por el ritmo de la respiración y el chapoteo de las botas en el lodo, avanzando hacia cuerpos de agua escondidos como la mística "Laguna Coco".

Antes de tocar el agua o lanzar el primer anzuelo, narran los investigadores, ocurre un momento de profunda espiritualidad que define la cosmovisión maya. Los pescadores se determinaron para pedir permiso a los "Yuum K'áax" o guardianes de la selva, ofreciendo oraciones y respeto a las entidades que cuidan el equilibrio natural.

Para los pescadores, relatan, la laguna no es un almacén de recursos, sino un espacio sagrado que les permite alimentarse a cambio de su veneración, por lo tanto hay una conexión espiritual que diferencia a la pesca artesanal de cualquier actividad industrial; Aquí no se extrae por ambición, sino por necesidad bajo un pacto de armonía con el entorno.

Una vez en las orillas de los cenotes o lagunas, la técnica es precisa y paciente, enfocada en capturar especies locales que han habitado estas aguas desde siempre. En su actuar se nota el conocimiento sobre el comportamiento de los peces, los ciclos de la luna y los cambios en el nivel del agua se pone en práctica en cada lanza.

Con una narrativa más allá de lo científico, el ensayo señala que este tipo de pesca es una labor que requiere una visión aguda y una paciencia infinita, esperando el momento justo para asegurar el alimento del día, el que se obtiene en estas aguas transparentes y el cual llegará directamente a la cocina familiar, convirtiéndose en el pilar nutricional de niños y adultos de la comunidad.

Mientras los hombres se internan en la selva, el papel de las mujeres en la comunidad es igualmente vital, aunque --a menudo-- menos visibilizado en los relatos externos, ya que ellas son las encargadas de organizar la vida doméstica, procesar los alimentos y mantener la estructura social que permite que estas expediciones sean posibles.

La pesca artesanal, mencionan los autores, es --en realidad-- un sistema circular donde cada miembro de la familia aporta desde su trinchera para mantener viva la cultura. La seguridad alimentaria de la zona maya depende de este delicado equilibrio entre el esfuerzo en el agua y la gestión en el hogar. A pesar de la belleza de esta tradición, el panorama actual presenta nubarrones que amenazan con desdibujar estos senderos.

El crecimiento desmedido de los complejos turísticos y la presión urbana en Quintana Roo a menudo olvidan que estas comunidades dependen de la salud de sus lagunas.

Conservar la pesca artesanal en los cenotes es mucho más que proteger una técnica de captura; es salvarguardar una forma de entender el mundo, amenazada por el crecimiento turístico, al cual muchos jóvenes, atraídos por los salarios del sector servicios en las grandes ciudades, están dejando de aprender los secretos de la selva. Esta migración interior no solo vacía los pueblos, sino que rompe la cadena de transmisión de saberes que ha permitido a los mayas convivir con la biodiversidad durante siglos sin destruirla, destaca el texto.

Al final de la jornada, señalan Gutiérrez y Cervantes, cuando los pescadores regresan cansados ​​​​pero con el sustento asegurado, nos dan una lección sobre la importancia de vivir con lo suficiente y respetar los ciclos de la tierra, lo que les da la oportunidad de reconocer y valorar este trabajo artesanal desde la Ciencia, que es un primer paso para asegurar que los guardianes de la selva sigan caminando sus senderos y que el susurro de las lagunas no se apague.

Se puede acceder al libro de forma libre a través de la página de la   Fundación Global TBTI https://tbtiglobal.net/wp-content/uploads/2026/02/TBTI-Mexico_e-boook_Final_s.pdf 

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