“La Materia se Transforma”, es el título de la exposición artística de Ahmida Gómez Osorio, quien combina su tiempo como profesora de la asignatura de Pintura en la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo campus Chetumal Bahía, con la elaboración de obras en las que comparte su creatividad y la capacidad infinita de reinventar el entorno a través del arte. La artista visual nacida en Chetumal, cuya obra se enfoca en explorar la vida cotidiana a través de planteamientos artísticos que capturan y preservan la esencia de momentos efímeros, ha recibido diversos reconocimientos a lo largo de su trayectoria, entre los que destacan el segundo lugar en el primer concurso de artes visuales “Elio Carmichael” (2019) en la categoría de instalación, así como premios de adquisición en la Muestra de Artes Visuales Quintana Roo (2016) en las especialidades de tridimensionalidad y pintura.
El 12 de febrero inauguró en el Museo de la Cultura Maya, la exposición La Materia se Transforma, que es un conjunto de piezas en las que valida la afirmación científica "la materia no se crea ni se destruye se transforma", exhibición en la que abarca de manera formal las transformaciones físicas y químicas de todos los cuerpos.
La Materia se Transforma es una compilación que inicia en 2022 con algunas exploraciones abstractas realizadas en acrílico, después se fue ampliando en materiales y superficies pues hay piezas bidimensionales en acrílico, en óleo y en técnicas mixtas, lápices, pasteles y otras herramientas; esculturas realizadas en piedra caliza marmolea.
En una sala donde se exhibe la exposición que fue inaugurada el 12 de febrero y estará abierta hasta el 5 de abril, del techo penden 48 máscaras elaboradas de papel reciclado y recibe el nombre de “Espectadores”, con las que la artista invita a reflexionar que todas las personas observan y al mismo tiempo son observadas.
Como parte de la exhibición la artista colocó una elipse de tierra con tres grandes cuencos de papel reciclado, de las cuales dos tienen objetos dentro y en uno, la pintura de una mujer en forma fetal con la que simboliza que se trata de un entierro y en su conjunto tiene que ver cómo morimos y nos transformamos en todo lo demás.
Uno de los cuencos tiene frascos que pueden ser de medicamentos, de suplementos alimenticios, de vitaminas o de entre otros motivos que refieren todo lo que las personas consumen, pero también en lo que se puede convertir al morir, pues todos los elementos químicos se integran de nuevo, los gases a los gases, los líquidos a los líquidos, los minerales al mineral, y poco a poco se desintegra completamente. Entonces uno se transforma nuevamente en lo que consumió.
Como parte del mensaje de la exposición se aborda que todo se encuentra en una transformación, en un reciclado constante, tanto en las cosas materiales como en el pensamiento.
La materia se transforma es un sinónimo de constante metamorfosis y es el estado permanente de la vida. los pensamientos, los cuerpos y los objetos, es decir, la existencia en sí misma.
El conjunto de piezas que en un primer vistazo podrían percibirse como no relacionadas, encuentran conexiones diversas a través de pequeños guiños que las interconectan, dependiendo el caso a través de los materiales empleados, las gamas de colores, trazos, ritmos, algunas otras conexiones un poco más abstractas a través de los títulos sugeridos en el origen de todo el pensamiento de la artista y la manera en la que enfrenta la vida diaria, que en muchas ocasiones simplemente es accidentada.
Las secciones dentro de la sala corresponden a las respuestas que se han originado a las múltiples inquietudes y necesidades de aprendizaje donde su constante es la exploración y experimentación continua de las ideas a través de la transformación de los materiales a diversos ritmos, surfeando entre lo abstracto, lo figurativo y los puntos intermedios del lenguaje visual haciendo uso de los materiales según las experimentaciones lo vayan requiriendo hasta lograr el resultado satisfactorio.
Leer mas...