Apropiación y privatización de playas, fenómeno que erosiona la identidad cultural

Investigación académica documenta la restricción del acceso público a las playas y sus impactos sociales

30 marzo 2026
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Los investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo, Dra. Mirna Yasmín Pacheco Cocom y Dr. Anastacio Gustavo Fernández Rodríguez, publicaron un estudio descriptivo sobre la privatización del litoral en Cancún para documentar la exclusión de los residentes locales frente al desarrollo hotelero. El trabajo examina cómo el modelo económico actual, que transforma bienes de uso común en escenarios de explotación privada, generando tensiones socio-ambientales en el destino.

Esta problemática –señalan los autores— se fundamenta en la rearticulación de espacios para el consumo exclusivo de visitantes, lo que desplaza a la comunidad anfitriona de su derecho al entorno costero, para lo cual desarrollaron un trabajo de investigación con metodología cualitativa que integró un grupo focal con 20 residentes de entre 18 y 26 años y el uso de cartografía social.

Mediante esta técnica, los participantes identificaron geográficamente los accesos clausurados y las áreas donde el paisaje ha sido modificado para favorecer la infraestructura turística. Los resultados del mapeo indican que, de las 14 playas públicas consideradas originalmente en el Plan Maestro de Cancún, solo mantienen tres condiciones adecuadas para el libre acceso.

Los investigadores, en conjunto con dos alumnos de la licenciatura en Hotelería, infieren de sus resultados publicados en la Revista Estudios Regionales del Colegio del Estado de Hidalgo, que la privatización no se limita a obstáculos físicos, sino que incluye vallas simbólicas y la gestión del espacio orientada a la estética del lujo, ya que se documentaron casos donde el personal de seguridad privada de los complejos hoteleros obstaculiza e intimida a los ciudadanos locales, para preservar la privacidad de los huéspedes.

Esta dinámica es descrita por los autores como un proceso de desposesión de la comunidad en favor de operadores privados, se plasma con los testimonios recolectados que refieren experiencias de discriminación sistémica basadas en la procedencia local de los usuarios.

Así, algunos residentes perciben que su presencia es considerada un factor de incomodidad para el turismo internacional, lo que restringe sus opciones de recreación y ocio. Esta exclusión genera una fractura social al impedir que los habitantes ejerzan sus derechos en el territorio donde residen y –en su gran mayoría— trabajan.

La investigación también identifica un desplazamiento cultural derivado de la gentrificación y la imposición de modelos de consumo extranjeros. Los participantes señalaron la proliferación de franquicias internacionales en la zona hotelera frente a la ausencia de establecimientos locales lo que subordina la identidad comunitaria a los intereses del mercado turístico, mercantilizando tanto la naturaleza como las prácticas sociales.

En el ámbito ambiental, el desarrollo de edificaciones sin control y el amurallamiento de la costa afectan la sostenibilidad ecológica de la zona, ya que la edificación intensiva sobre la duna litoral contribuye a la erosión costera y a la pérdida de biodiversidad.

Estas afectaciones ambientales se suman a las tensiones sociales, comprometiendo el equilibrio entre la rentabilidad económica y los derechos ciudadanos, a pesar de que el sector turístico aporta significativamente al Producto Interno Bruto y genera empleos, el estudio cuestiona la distribución equitativa de estos beneficios.

Los autores argumentan que los beneficios económicos no compensan los costos sociales de la exclusión y la pérdida de acceso al litoral, además, la dependencia de un solo sector económico aumenta la vulnerabilidad de la región ante crisis externas.

El análisis de la señalética instalada en áreas públicas, como los letreros de "límite de playa", evidencia la fragmentación del paisaje, por lo que estas barreras visuales y físicas alteran la relación de la población con el mar y consolidan la percepción de ilegalidad en la apropiación de la zona federal.

La visión prospectiva de los participantes sugiere un escenario de mayor restricción en los próximos diez años si no se modifican las tendencias actuales; ya que, se anticipa que la mayoría de los accesos públicos podrían cerrarse definitivamente, dejando a la ciudadanía sin espacios para el esparcimiento libre, por lo que este modelo excluyente afectaría la sustentabilidad social del destino a largo plazo.

Finalmente, los autores sugieren la necesidad de implementar medidas regulatorias estrictas y revisar las concesiones en la zona federal marítimo terrestre, enfatizando la importancia de una vigilancia ciudadana activa para defender el derecho al espacio público, concluyendo que el futuro de Cancún depende de equilibrar el éxito económico con la equidad social y el respeto a la legalidad.

La publicación es de libre acceso y puede consultarse en http://www.elcolegiodehidalgo.edu.mx:81/index.php/revista/article/view/140

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