Desde una perspectiva crítica, las narrativas tradicionales que promueven un crecimiento ilimitado en la actividad turística, provocan graves consecuencias al destino Quintana Roo, ya que están orientadas excesivamente hacia el capital extranjero, lo que ha generado un desequilibrio ecosistémico y social. Así lo señaló el profesor investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo (UQRoo) y presidente de la Academia Mexicana de Investigación Turística (AMIT), Dr. Alfonso González Damián durante la más reciente sesión del Seminario Permanente del Laboratorio de Investigación y Observación Espacial, realizada de forma virtual.
El investigador presentó en esta sesión la charla "¿Post-desarrollo en la turistificación?", en la cual profundizó sobre las complejas dinámicas económicas y territoriales que definen actualmente a la entidad.
El doctor González Damián enfatizó que el estado de Quintana Roo ha alcanzado una condición de turistificación profunda, donde la dependencia de este sector alcanza aproximadamente el ochenta por ciento de los ingresos directos e indirectos, lo cual coloca a la entidad en una posición de vulnerabilidad sistémica ante cualquier fluctuación del mercado global o crisis sanitaria, como las que se han vivido.
El académico de la UQRoo argumentó que es indispensable romper con la falsa premisa del crecimiento infinito, instando a las instituciones y la sociedad civil a reconocer los límites planetarios y la capacidad de carga de los ecosistemas locales, que actualmente se encuentran bajo una presión sin precedentes, debido al desarrollo de infraestructura desmedida.
Dentro de los efectos adversos expuestos, destacó el desplazamiento de la población local hacia zonas periféricas, fenómeno derivado de la gentrificación y la comercialización excesiva de la vivienda, así como la precarización de las condiciones laborales y la preocupante desconexión con la identidad cultural e histórica del territorio, destacando que esta realidad, lejos de favorecer un desarrollo humano integral, ha profundizado brechas sociales significativas y ha limitado el acceso de los residentes a los espacios de recreación, los cuales han sido transformados en bienes de consumo de alta exclusividad, para mercados internacionales.
Ante este panorama, la propuesta de transitar hacia un modelo de post-desarrollo surge como una alternativa ética y científica, buscando reorientar la actividad hacia un turismo de proximidad, con una huella ecológica reducida, que priorice de manera categórica el bienestar de la comunidad anfitriona y la diversificación de la economía regional, lo que no implica la eliminación del turismo, sino su reestructuración para que funcione en armonía con las necesidades y la cultura de quienes habitan el espacio, recuperando al mismo tiempo la memoria regional.
En la sesión, también subrayó la importancia de las políticas públicas recientes, tales como el decreto nacional sobre turismo comunitario que señaló es “una ventana de oportunidad crucial, siempre y cuando se evite su absorción por las prácticas del modelo convencional de mercado”, por lo que se hace necesario y urgente implementar diagnósticos participativos y regulaciones efectivas que aseguren la restauración de los ecosistemas y el empoderamiento real de los ciudadanos frente a los intereses corporativos que, históricamente, han dictado las directrices del desarrollo turístico.
La sesión concluyó con un llamado a la acción para que tanto investigadores como tomadores de decisiones utilicen la evidencia científica como base para transitar hacia un futuro equilibrado, donde la tecnología de datos y el análisis espacial contribuirán a medir y mitigar los efectos de la turistificación desmedida.
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