Con la conmemoración del 35 aniversario del decreto de creación de la Universidad de Quintana Roo, hoy Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo, es importante revisar y dejar plasmados los testimonios de quienes participaron en la configuración de sus primeros programas académicos, de sus primeros cursos, de sus primeras clases.
En el marco de esta celebración, la doctora Lorena Careaga Viliesid, historiadora, antropóloga y miembro de la Academia Mexicana de Historia, y –sobre todo— maestra fundadora de la UQRoo, compartió detalles de lo que se hizo en esos primeros años, que hoy definen y dan soporte a nuestra institución.
Antes que todo, para la Dra. Lorena Careaga, la creación de la universidad transformó el panorama educativo de la entidad, un territorio donde, hasta finales de la década de 1980, quienes aspiraban a cursar estudios profesionales, en su mayoría, debían trasladarse fuera del estado.
Así, en enero de 1992, la doctora Careaga Viliesid dejó su plaza como profesora investigadora en el Instituto Mora, en la Ciudad de México, para incorporarse al proyecto educativo en Chetumal: "Éramos, creo que 13 maestros o algo así. De inicio había como 200 o 250 estudiantes y estábamos en una escuelita en el centro", menciona, refiriéndose a las clases que iniciaron en una secundaria y en las instalaciones de la UPN de Chetumal.
Platica que los primeros docentes asumieron la tarea de revisar y estructurar los planes de estudio y recuerda que, en el caso particular de la licenciatura en Antropología Social, donde ella inició, el equipo identificó que las prácticas de campo estaban programadas para los semestres avanzados, lo que consideraron más que un error una mala práctica, ya que el trabajo de campo para el Antropólogo Social es parte de la fortaleza su quehacer. Así, bajo el criterio de que la experiencia empírica determina la vocación en esta disciplina, el plan se modificó para incorporar salidas a las comunidades desde el segundo ciclo.
Recapitula que, entre los primeros ejercicios de observación y convivencia, se incluyeron dinámicas locales en Chetumal, visitas a Tihosuco para la celebración de Hanal Pixán y traslados a las comunidades menonitas de Blue Creek, en Belice; actividades que permitieron a las primeras generaciones perfilar sus líneas de investigación y sus proyectos de tesis desde el comienzo de su formación.
A la par de las actividades docentes, señala que en esos primeros días el equipo académico inicial formalizó también las labores de investigación científica en la institución, a pesar de que no se contaba en un inicio con cubículos o los mejores espacios para el desarrollo de las labores de un investigador.
La doctora Careaga Viliesid recuerda haber participado activamente en el primer proyecto de la universidad financiado por el entonces Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, titulado "Sociedad y cultura en la vida de Quintana Roo", en el cual también participaron los investigadores Carlos Macías, Martín Ramos, Luz del Carmen Vallarta y Antonio Higuera, donde se combinaron herramientas de la historia y la antropología, tales como la recolección de testimonios orales, reconstrucciones genealógicas y el análisis de cartografía histórica.
El financiamiento asignado posibilitó la consulta directa en repositorios nacionales e internacionales, incluyendo archivos en Mérida, Campeche, el Archivo General de la Nación (CDMX), la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans; la Biblioteca del Congreso, en Washington, y diversos repositorios en Inglaterra. A ella –señala— le tocó ir a Nueva Orleans y a Washington.
Este trabajo, menciona la doctora Lorena hoy ya jubilada, derivó en la publicación de la colección "Sociedad y cultura en la vida de Quintana Roo", de cinco tomos, que documenta el desarrollo social de la región, además de que permitió ofrecer a la Biblioteca del Campus Chetumal Bahía los materiales e información recuperados en todas las latitudes a las que se fue, lo que quedó concentrado en un fondo especial para su acceso público.
Asimismo, la doctora Lorena Careaga participó fuertemente en el proceso de vinculación internacional de la universidad, al cual fue invitada por el entonces Rector, Ángel Rivero Palomo, donde ella asumió la primera Dirección de Cooperación Académica de la institución.
Este cargo implicó la estructuración de acuerdos formales de intercambio estudiantil y docente con entidades fuera de México, donde –menciona— se enfocó en restablecer canales de comunicación perdidos con universidades de Estados Unidos, abrir vínculos con instituciones de Europa y China, y prioritariamente, consolidar la relación con el entorno del Caribe y Centroamérica.
Bajo esta línea de trabajo, se implementaron convenios específicos con la Universidad de La Habana, la Universidad de las Indias Occidentales en Santa Lucía y diversas instituciones de Belice, atendiendo a la contigüidad geográfica y a los lazos históricos existentes en la frontera sur, que forman parte de la visión inicial de la UQRoo.
Sobre el crecimiento de la UQRoo en estos 7 lustros, donde se tiene presencia en cinco de las principales ciudades de Quintana Roo con seis campus y que, de las ocho licenciaturas iniciales se tengan en la actualidad 47 opciones, en modalidades presencial, mixta y virtual, la maestra pionera de la UQRoo señala que para ella es un enorme gusto ver crecer a la Universidad, el tener esta oferta y presencia. “Le auguro grandes éxitos a la UQRoo”, destacó, no sin antes felicitar a su planta docente, administrativa y alumnado por estos primeros 35 años.