Para la Dra. Laura Aurora Hernández Ramírez, investigadora adscrita a la Universidad Autónoma de Tlaxcala, propone transformar la enseñanza de la lengua mediante un enfoque basado en las literacidades y las prácticas sociales, el cual busca superar las limitaciones de la gramática tradicional en los niveles básico, medio y superior, ya que no quedan claramente descritas en la llamada Nueva Escuela Mexicana.
Su propuesta pedagógica surge de una rigurosa metodología de acción y observación, desarrollada originalmente en el ámbito australiano, que ha sido adaptada para analizar los procesos reales de lectura y escritura en los estudiantes para así fundamentar un ciclo pedagógico sólido y eficaz, alejándose de las recetas de enseñanza convencionales que han predominado en las reformas educativas recientes del sistema escolarizado nacional e internacional.
Destacó la ponente magistral que el núcleo de esta iniciativa radica en la necesidad imperativa de resignificar el lenguaje como una herramienta fundamental para la construcción de la identidad del estudiantado y su participación activa en la sociedad contemporánea, pues a pesar de la implementación de enfoques comunicativos en años recientes, los resultados muestran que la mayoría de los alumnos aún enfrentan dificultades para entender el lenguaje más allá de estructuras rígidas.
La especialista, quien tuvo a su cargo la conferencia magistral de apertura del Diálogo de saberes por la Literacidad 2026, organizadas por la División Ciencias Sociales y Humanidades, así como por los cuerpos académicos de Estudios Lingüísticos y de Educación superior y de Estudios de Sociolingüística y Lingüística Aplicada, sostuvo que el modelo actual está excesivamente centrado en aspectos gramaticales tradicionales, lo que ha impedido que el lenguaje funcione como un vehículo de empoderamiento social, limitando el potencial de los estudiantes para reconstruir sus realidades inmediatas y participar de manera crítica en los diversos grupos sociales a los que pertenecen cotidianamente.
Para corregir este desajuste, la doctora Hernández Ramírez defiende la urgencia de establecer una conexión profunda entre el contexto social y la construcción del significado en su instanciación, lo que implica analizar cómo los significados sociales se concretan efectivamente en el texto escrito mediante procesos lingüísticos precisos.
Este enfoque lingüístico de la literacidad no se reduce a una perspectiva meramente pedagógica o instruccional, advierte la Dra. Hernández Ramírez, sino que integra una dimensión técnica que permite a los docentes y a los educandos reflexionar sobre la naturaleza del lenguaje, transformando el aula en un laboratorio de análisis metalingüístico que sea útil para la vida académica y profesional.
“El desarrollo de esta conciencia metalingüística se presenta como un componente fundamental de la propuesta, permitiendo que tanto maestros como estudiantes cuenten con las herramientas necesarias para hablar sobre lo que están escribiendo, estructurando sus discursos de manera consciente para alcanzar objetivos comunicativos concretos en diversas situaciones”, mencionó ante la audiencia virtual provenientes de diferentes estados del país y de países como Colombia, Perú y los Estados Unidos.
Según lo expuesto por la investigadora, entender la estructura del lenguaje es el primer paso indispensable para realizar acciones sociales efectivas, por lo que este conocimiento técnico debe ser accesible para todos los participantes del proceso educativo, rompiendo con la opacidad que históricamente ha caracterizado a los programas de estudio enfocados exclusivamente en la repetición de reglas gramaticales básicas.
La propuesta también se alinea con los principios de la pedagogía visible, una tendencia que promueve la explicitación de los objetivos, los contenidos y los mecanismos específicos de construcción del significado dentro de la planeación didáctica, evitando que las instrucciones generales se vuelvan un ejercicio vacío para los estudiantes, por lo que, la investigadora argumenta que la claridad en los mecanismos de trabajo es esencial que los alumnos no solo conozcan las instrucciones que se les repiten continuamente, sino que comprendan la lógica interna del lenguaje que les permite dominar el texto como una herramienta estratégica de comunicación dentro y fuera de los espacios escolares.
La Dra. Hernández Ramírez enfatizó que es momento de transitar hacia prácticas sociales del lenguaje que reconozcan la complejidad de la escritura como una actividad situada, garantizando que el conocimiento metalingüístico sea el pilar sobre el cual se construya la identidad ciudadana y el éxito académico de los estudiantes en todos los niveles educativos, desde la educación básica hasta la formación superior.