La doctora Alma Eloísa Rodríguez Medina, académica e investigadora de la Universidad Veracruzana, ofreció la conferencia magistral inaugural “Investigar lenguas con IA: oportunidades, sesgos y justicia algorítmica”, en el marco del XXII Foro de Estudios en Lenguas Internacional 2026, que este año se realiza de forma virtual bajo el lema “Fomentando la enseñanza y la investigación de lenguas en diversos contextos”, que se lleva a cabo los días 7, 8 y 9 de octubre de 2026, con la presentación de cerca de 100 trabajos en cinco mesas temáticas, tres talleres y tres conferencias magistrales
Este espacio académico organizado por la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo (UQRoo), inició con un ritual maya dirigido por el Dr. Hilario Chi Canul, profesor investigador de esta casa de estudios, quien coordina actualmente la licenciatura en modalidad mixta de Enseñanza de la Lengua Maya.
En la ceremonia inaugural, las palabras corrieron a cargo del Dr. Javier Vázquez Castillo, coordinador de la Unidad Académica Zona Sur, quien, a nombre de la Rectora, Dra. Natalia Fiorentini Cañedo, destacó la importancia de este espacio de encuentro e intercambio académico que es hoy el FEL en su vigesimosegunda edición. “Este foro ofrece a nuestros estudiantes oportunidades para aprender, participar y construir vínculos más allá de nuestras aulas”, dijo.
Asimismo, la Dra. Edith Hernández Méndez, directora de la División de Ciencias Sociales y Humanidades dio la bienvenida al FEL 2026, quien destacó que en la actualidad las lenguas y su estudio tienen una importancia mayúscula, ya que no sólo se trata de compartir un código, sino reconocer la pluriculturalidad, las diferentes formas de ser y de pensar, así como las diferentes identidades y maneras de comprender el mundo.
En la ponencia de la Dra. Alma Eloísa Rodríguez, docente de la Universidad Veracruzana especialista en tecnologías, y quien recordó haber participado como estudiante hace 10 años en su primer FEL, presentó “Investigar lenguas con IA: oportunidades, sesgos y justicia algorítmica”, en la cual abordó los dilemas éticos y técnicos que surgen al integrar herramientas tecnológicas de generación del lenguaje en la producción del conocimiento.
Durante su exposición ante la comunidad universitaria, la especialista destacó que la inteligencia artificial ha dejado de actuar como una herramienta periférica de edición para instalarse directamente dentro del método científico de investigación, interviniendo activamente en la búsqueda de información, la transcripción de datos, la clasificación de respuestas y la estructuración de categorías analíticas que modifican aquello que observamos y consideramos relevante en los estudios lingüísticos.
A pesar de que las tecnologías actuales destacan por generar textos con una alta apariencia de fluidez gramatical, la doctora Rodríguez Medina subrayó que dicha corrección superficial no garantiza la validez científica ni el conocimiento cultural de una lengua, precisando que la calidad formal de las expresiones automáticas no debe confundirse con la solidez metodológica ni con la veracidad empírica de la evidencia recopilada durante los procesos investigativos.
Al diferenciar entre las fallas puntuales y los problemas estructurales del software, la investigadora de la Universidad Veracruzana explicó que un fallo técnico ocasional constituye un error simple, mientras que una desviación recurrente que afecta de manera desigual a ciertos grupos configura un sesgo algorítmico, escenario donde la justicia algorítmica cobra relevancia para analizar la distribución equitativa de beneficios, cargas y errores entre las distintas poblaciones o comunidades hablantes.
Como evidencia de estas asimetrías, se citaron estudios recientes donde modelos evaluados en la traducción entre el español y la lengua wixárika obtuvieron puntuaciones sumamente bajas en métricas especializadas como BLEU y chrF, evidenciando que los sistemas pueden producir respuestas en apariencia convincentes, pero alejadas del contenido real, y demostrando que la falta de corpus digitales fomenta una forma de invisibilidad tecnológica en lenguas originarias.
Para contrarrestar estas problemáticas de exclusión, la doctora Alma Eloísa Rodríguez planteó un marco de evaluación compuesto por cinco dimensiones fundamentales: representación, desempeño, participación, consecuencias y justicia epistemológica, instando a los más de 130 investigadores y estudiantado de 30 universidades conectados a reflexionar sobre quiénes aparecen en los datos, para quién funciona con mayor precisión el modelo y qué saberes comunitarios son reconocidos explícitamente como válidos.
Asimismo, se presentó el prototipo de un tutor conversacional interactivo para la enseñanza de la lengua Diidxazá (zapoteco del istmo), diseñado mediante una arquitectura híbrida RAG sobre un modelo abierto, proyecto desarrollado en colaboración con el doctor David Martínez Cerqueda, el cual busca incorporar a los propios hablantes nativos en la validación de contenidos, para evitar la delegación ciega de decisiones pedagógicas y lingüísticas en los algoritmos.
Al concluir la ponencia –y antes de pasar a las 5 salas temáticas—los moderadores de la conferencia, doctora María Isabel Hernández Romero y el bachiller Gael Arturo Aguilar Alcocer, a nombre de las autoridades de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, hicieron entrega de la constancia de participación a la conferencista magistral, reiterando la importancia de asumir una postura metodológica rigurosa que priorice las necesidades humanas antes de definir la tecnología a emplear.